ACERCA DEL MERECIMIENTO Y LA QUEJA

Dedicado a alguien que tengo cariño,

La breve reflexión de hoy coincide con lo que alguien me dijo ayer:
“Yo es que ya tengo lo que merezco”, esta frase, he de confesar me “chirrió” en mi interior bastante, y más cuando la persona que me lo decía tenía un tono y actitud de queja, una pose de merecimiento de todo, una creencia de “ya hago mucho”, “Por qué no tengo más” y un pensamiento de que en la edad de las personas se muestra su entusiasmo y vitalidad; en ese instante mi cabeza automáticamente tuvo una pequeña señal de alarma.

Al no estar en ese momento en sesión de terapia, no me ocupé de emociones que subyacen a este pensamiento, ni de acompañar a la persona en el descubrimiento de qué es lo que le hacía pensar así; pero después, en mi casa y usando la cabeza acerca de para pensar en esta frase. Estando en mi reflexión, acerca del merecimiento que tenemos, y me surgió una pregunta que yo os hago ahora:
Qué creéis que es mejor: pensar tengo sólo lo que me merezco, considerando que tengo poco? O pensar quiero más, quiero merecerme más y voy a por ello?
No creéis que la primera posiciona a las personas en agentes pasivos, que no pueden tomar decisiones sobre el merecimiento y los instala en la queja?
La segunda sin embargo te dota de ser el agente activo, y te dota de capacidad para pensar cuanto quieres merecerte, saber si realmente lo que haces se corresponde con lo que te mereces,puedes vaorar también cómo haces lo que haces, y si podrías o qué más podrías hacer, etc… es decir te dota de capacidad y acción para conducir tu vida.

otra pregunta que me hice fue: Creéis que tendría quizás riesgo también decir yo quiero lo que me merezco, pensando que mereces más?… esto me sugiere respeto, esta actitud sólo me produce eso, respeto y necesidad de sentirme más humilde; es posible que al invocar al merecimiento absoluto, pero no caminar en la dirección adecuada aunque creamos que si nos tendría que traer más cosas y que existe una deuda con nosotros, esta actitud sólo nos podría llevar a encontrarnos con alguna sorpresa que igual no querríamos… no crees?

Pero bueno, siguiendo con el tema del merecimiento y persistiendo en ello, pienso que debajo de esa actitud con la que me encontré ayer (de queja) en alguien hay un fondo (de emociones…) que trabajar, pero esto no es lo que nos ocupa aquí y ahora en este blog.

Por lo tanto hablemos de lo que me sugirió todo, de mi reflexión acerca del merecemiento de nuestra querida amiga La QUEJA (instalada).
La queja, aquella palabra que te deja en un papel muy inmovilista, la queja a nivel práctico suele ser muy poco operativa por no decir nada operativa, ni activa, e incluso fomenta si se instala en ti, que te sientas mal, o si ya te sientes mal te lo corrobora y puede hacer que tanto emocionalmente como mentalmente que te puedas sentir peor o que no seas consciente de la energíade inactividad e inmovilidad que se genera alrdedor.

La queja (por sistema) hace que tendamos a ver el mundo bajo el foco menos bonito o más opaco.
Esto no quiere decir que no podamos quejarnos, por supuesto que si, y esto no quiere decir que no podamos hacer apreciaciones críticas de las cosas que no nos gustan con intención de mejora, y esto tampoco quiere decir que la queja a veces no nos lleve a conseguir lo que queramos, he ahí una frase más cierta que cierta : “el que no llora no mama”, pero quizás la queja sobre todo cuando es sostenida en el tiempo y muy frecuente, es algo a lo que tengamos que hacer especial revisión en nuestras vidas si vemos que esta forma parte de nuestro rasgo caracterial (personalidad), o si detectamos que forma parte de un estado puntual que no sabemos resolver más que con queja y además detectamos que esta (la queja) empeiza a no traernos nada, o nada bien.
Si vemos que las quejas o de las cosas que nos quejamos de nuestra vida o de nuestro momento no nos gustan y queremos obtener un cambio, en ese caso, la queja por sistema y como mecanismo hacia el cambio poco nos ayudará.

Es posible que tu entorno, tu pareja, amigos… entiendan una queja, puede que un compañero de trabajo también y reaccione frente a ella dándote a entender que el mecanismo funciona, (pero nota: no es lo mismo queja puntual o como código comunicativo en algunas situaciones e incluso como desahogo, que queja como sistema de funcionamiento), ya que si me permitís una sugerencia el UNIVERSO (es decir el mundo en su sentido amplio y abstracto) y el cerebro no entienden la queja como sistema para poder activar a la función ejecutiva (parte de nuestra mente encargada de poder ejecutar lo que queramos, pensemos , planifiquemos o deseemos).
Por lo tanto nuestro cerebro- pensamiento no entendería la queja como parte y proceso de la consecución de objetivos, si no como algo que nos nos gusta, que nos hace sentoir mal y que ahi sigue, así que, que suerte que TÚ ELIGES QUÉ MECANISMO QUIERES ADOPTAR para vivir.

SUGERENCIAS:
1. No te instales en la queja continua, será un rollo para ti y para los que te rodean y como uno es lo quen hace, corres el riesgo de convertirte en un rollo.

2. Si puedes, Intenta convertir siempre esa queja en una crítica con opción a que en el laberinto encontremos la salida, en la queja no existe el cartel de SALIDA.

3. Por tu propio estado de ánimo, confianza y optimismo, ayúdate, podrías pensar: “vaya desastre de situación que tengo….y entonces, Cómo podría salir de ello?”.

4. Transforma la queja en una necesidad y dale la vuelta, y de esa manera también te posibilitarás poder conseguirlo y te ayudarás a ello, tu mente entonces lo entenderá; no es lo mismo decir “que asco todo” que decir, “necesito sentirme bien y para ello me gustaría…X”.

5. Si ves que sólo no puedes busca ayuda, de familia, amigos, profesional,… seguro que lo conseguirás.

Ana Asensio

Post by Ana Asensio

2 Responses to ACERCA DEL MERECIMIENTO Y LA QUEJA

  1. Qué razón tienes… pero cuando estás inmerso en esa situación constante de queja creo que la ayuda de un terapeuta es muy valiosa y por supuesto, entregarte un poco a lo que la vida te trae cada día y tratar de disfrutarlo, por pequeño que te parezca.
    Vemos nuestra vida como desearíamos que sucedieran las cosas en ella y no como realmente suceden. Nos engañamos y nos estancamos en la queja como forma de vida frente a una situación que no nos gusta… pero a veces no es tan fácil darse cuenta de que nos hemos instalado allí.

  2. En mi opinión, la QUEJA como instrumento para conseguir algo puede tener un sentido práctico, siempre que lo hagas de forma consciente. Como actitud vital, me parece junto con la resignación una de las actitudes mas paralizantes y negativas.
    "no tengo lo que me merezco" sino que "estoy viviendo algo porque tengo una lección vital que aprender", las experiencias que vivimos son lecciones, si no aprendes la lección (experiencia) se repetirá. No es que TE LO MEREZCAS es que te está enseñando algo para crecer importante.
    A veces una experiencia en principio horrible u objetivamente horrible, es una gran lección de vida que incluso puedes enseñar a tus hijos sin que la tengan que vivir.
    "SI TE DAN UN LIMON….APRENDE A HACER LIMONADA"
    BESOS
    MARTA RODRIGUEZ-COGOLLOS

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