«Mi hijo ha acabado el curso con malas notas»: las claves de una experta para ayudar a los niños con bajas calificaciones

El colegio ha finalizado, y aunque las notas que hayan obtenido nuestros hijos debería ser algo secundario si en ellos ha primado el esfuerzo durante todo el curso, lo cierto es que un tema que preocupa mucho a los padres; especialmente si las calificaciones no han sido buenas.

Si tu hijo ha suspendido varias asignaturas quizá ahora mismo te sientas frustrado y decepcionado, y no sepas cómo abordar el tema: ¿qué está en tu mano hacer para ayudarle a mejorar de cara al próximo curso?

Hemos hablado con Ana Asensio, doctora en Neurociencia, Psicóloga especialista en la infancia y autora de Vidas en Positivo. Desde su formación y experiencia, nos ha ofrecido una serie de consejos para actuar ante unos malos resultados académicos obtenidos por nuestros hijos.

 

1. Apoyarse en el colegio y en los profesores

El primer consejo que nos ofrece Ana Asensio es conocer las necesidades específicas de nuestro hijo, de cara a poner las soluciones adecuadas que ayuden al niño a mejorar los resultados. En este sentido, la comunicación fluída con el colegio es imprescindible.

Así pues, si el diálogo con el colegio ha sido continuo durante el curso, es probable que ya estuviéramos al tanto de sus notas finales y que incluso hayamos trabajado codo a codo con los profesores en estos meses.

Pero puede ocurrir que, por diversos motivos, el niño haya «pinchado» en el último trimestre y el boletín de notas nos ha pillado por sorpresa. Ante esto, la experta aconseja tratar de averiguar las causas de sus calificaciones, y hablar detenidamente con el profesor del niño y con el psicólogo del centro para saber cómo podemos ayudarle.

2. ¿Se distrae tu hijo en clase? ¡Busca la causa!

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En otras ocasiones, las malas calificaciones van ligadas a un comportamiento disperso en el aula. Se trata de niños que no atienden las explicaciones del profesor, que se distraen con cualquier cosa, que siempre están hablando con el compañero, o que incluso llegan a alterar el ritmo de la clase.

Si es el caso de tu hijo, Ana aconseja averiguar los motivos que llevan al niño a no centrar su atención en lo que ocurre dentro del aula:

  • Puede ser que se trate, simplemente, de un tema madurativo. En este caso, el niño encontrará en otras distracciones, cosas más atractivas y divertidas.  
  • También puede ocurrir que por algún motivo no diagnosticado, el niño pierda el ritmo de la clase y no sea capaz de reengancharse.
  • En otros casos podría tratarse de unas altas capacidades o superdotación, ya que los niños superdotados que no están suficientemente motivados en el aula, suelen perder la atención.
  • O también podría deberse a una serie de problemas emocionales que esté viviendo el niño, y que le lleven a estar más estresado y distraído.

Sea lo que sea, es importante no dejarlo pasar y en caso de ser necesario, ponerse en manos de profesionales.

3. Establece una rutina de tareas en casa

 

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Aunque, por fortuna, cada vez más colegios apuestan por el trabajo por proyectos y la implicación y el protagonismo del alumno en su propio aprendizaje, todavía hay centros con una metodología de enseñanza clásica muy arraigada, que lleva a algunos alumnos a perder interés en clase o a mostrar dificultades a la hora de seguir el ritmo de tareas que se manda.

La experta cree que en muchas ocasiones, tras el «no me gusta ir al colegio» se esconde una apatía por las tareas escolares, los deberes que deben hacerse en casa y la demanda de tener que aprender y prestar atención a determinados contenidos o materias.

Si crees que puede ser el caso de tu hijo, Ana Asensio anima a los padres a establecer un ambiente de trabajo desde casa, para ayudar al niño a ir interiorizando poco a poco una rutina de tareas y esfuerzo.

En este sentido, es fundamental crear un hábito de estudio desde pequeños, haciendo los deberes siempre en el mismo sitio y a la misma hora, manteniendo su escritorio ordenado y siguiendo una serie de pautas que faciliten la tarea.

 

4. La inteligencia no va ligada a las altas calificaciones

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Otro de los puntos importantes que la experta quiere desmitificar es la falsa creencia que todavía impera en la sociedad y que relaciona las «malas notas» con la «poca inteligencia». Nada más lejos de la realidad, y Ana insiste en la importancia de tener muy clara esta premisa.

El hecho de que nuestro hijo haya obtenido malos resultados escolares no significa que no sea inteligente. Son muchos los factores que puede haber detrás de unas notas bajas, tales como un tema de comportamiento, madurez, motivación, falta de rutina y esfuerzo…

Cómo decíamos al inicio, es importante averiguar la causa y trabajarlo.

5. No compares a tus hijos

Todos sabemos que cada niño es único y que no debemos compararles jamás, ni en materia de estudio ni en ninguna otra parcela.

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Pero lo cierto es que cuando tenemos más de un hijo es difícil no caer en comparaciones, especialmente si estos se encuentran en polos opuestos.

Sin embargo, cada niño debe sentirse especial por lo que es, y los padres tenemos que aceptar que cada uno tendrá un ritmo y una manera de ser diferentes. Las comparaciones no solo no conducen a nada, sino que pueden hacer mella en la relación entre hermanos, además de minar fuertemente la autoestima del menor.

6. Incentiva, motiva y ayuda

Ana incide en la importancia de incentivar, motivar y animar al niño a estudiar lo máximo posible, y a superar sus malas notas, especialmente en aquellas asignaturas en las que tenga más dificultades.

 

 

7. Valora la opción de un profesor particular

Puede ocurrir que a pesar de la ayuda que nos proporcione el colegio y las pautas que apliquemos desde casa, nuestro hijo no logre mejorar
sus calificaciones.

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En este caso, la experta aconseja a los padres valorar la opción de buscar un profesor particular de refuerzo, que empatice con las necesidades del niño, sea respetuoso con él y le ofrezca una motivación para comenzar a estudiar: 

El profesor particular puede ayudar al niño con las materias específicas con las que tenga dificultades, así como enseñarle técnicas de estudio (cómo hacer resúmenes, mapas mentales, fichas…) que le ayuden a mejorar en su trabajo y a crear un hábito de estudio.

En definitiva, las notas no deberían ser fuente de conflictos familiares. Es importante que los padres enfoquemos este tema desde el respeto y la empatía hacia el niño, valorando su esfuerzo y ayudándole a averiguar las causas con el fin de mejorar.

Post by Ana Asensio

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